Hoy fue día de subidas. 45 minutos de arriba-abajo y viceversa. Quedé molida, pero feliz. La Sensación post darlo todo es muy rica. El corazón lo tenía en la boca, las piernas gelatinosas y la sonrisa grandísima.
Qué bueno que me desperté a pesar del exceso de vino de anoche.
Faltan cuatro semanas para la carrera en la montaña. No sé si estaré lista, pero al menos estaré mejor que cuando no estaba entrenando nadita.
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