Hoy corrí la carrera de Locatel. Mi plan era hacerla un poco más rápido que lo habitual dado mi entusiasmo con los 7 km de la semana pasada. Sin embargo no pude, pero lo seguiré intentando. Me cuesta enormemente tener velocidad. Dos veces había hecho los 12,5 km en 1 hora 27 min. Esta vez los hice en 1 hora 24 min, pero en realidad para nada era el paso que pensaba llevar. Quería correr mínimo a 6,30 min/km y terminé corriendo a 6,43 min/km.
En todo caso siempre hay cosas positivas. Me la pasé bien. Logré mantener un paso más o menos constante. Y 3 minutos menos es algo de mejoría, aunque no me vanaglorio mucho de ellos porque esta ruta era significativamente más fácil que la que había recorrido las dos veces anteriores.
A diferencia de otras ocasiones, corrí sin música porque se me quedó el ipod, pero no me importó. Yo puedo correr con o sin música, con o sin reloj. Por suerte esta vez me llevé el reloj para poder ver mi tiempo, porque mis problemas tecnológicos se han trasladado a los deportes y a pesar de haber pisado todas las alfombras concienzudamente mi tiempo neto no se registró. Para el tiempo neto y el tiempo oficial sale 1 hora 26 min en los resultados de la web y yo salí cuando ya llevaba 2 minutos la gente saliendo. Siempre me pongo al final para no estorbar a aquellos que corren más rápido; cosa que pienso debería tomar la gente en cuenta, pero a muchos corredores poco les importa salir adelante sabiendo que no van a correr rápido.
La cadera me molestó un poco. Fue mala idea darme de alta de los ejercicios del doctor. Los retomaré esta semana.
Postcarrera fui a desayunar a Chacao Bistró. No lo conocía, es súper rico. Una de las cosas que me encanta de las corridas de los domingos es después desayunar, no sólo porque es mi comida favorita del día, sino también porque siempre como algo rico por ahí. Repongo hasta la última caloría gastada y probablemente unas más.
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