miércoles, 19 de octubre de 2011

Un pelín menos lenta

El domingo corrí los 7 km de la carrera UNICEF. No me inscribí, pero como ese día justamente me correspondía esa distancia, llené mi potecito de agua para no abusar de los que pagaron su inscripción y aproveché que la calle estaba cerrada para cambiar la ruta.

Me fui con mi mamá andando desde la casa, lo que implica haber caminado 2,5 km; un buen calentamiento. Estiré un poco y quedamos de encontrarnos en un punto en específico una vez que mi mamá terminara su caminata de 5 km. Me preguntó cuánto tiempo me pretendía tardar y le dije que 49 minutos.

49 minutos suenan a eternidad para esa distancia, pero en mi caso incluso ameritaba un poquito de esfuerzo, porque yo soy de las que pasea mientras corre. Para que tengan idea del panorama, para mí correr a 6,35 min/km es ya un logro; así que 7 min/km sonaba adecuado para un entrenamiento cualquiera.

Sin embargo cuando empecé a correr decidí apretar un pelín el paso, sin desfallecer, y resulta que terminé corriendo a 5,51 min/km. Total que logré culminar los 7 km en 41,08 min. Guau y no me morí, no estaba agotada, aunque si más colorada que de costumbre y con mucha sed.

Creo que es tiempo de exigirme un poco más. Mi filosofía durante este primer año fue ganar resistencia. De hecho soy capaz de correr casi 3 horas seguidas, pero a paso de morrocoy herido. El plan no será sacarse los ojos, ni llegar jadeando a las metas. Sencillamente apretar un poquito más.

Me gusta la idea de ser menos lenta para que cuando corra la media maratón de la CAF (en febrero) al menos quede hidratación al pasar y no matar a mi barra del aburrimiento por tener que esperarme tanto (jejeje).

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