viernes, 26 de octubre de 2012

Cotopaxi, la altura y yo

Como parte de mis últimos días en Ecuador fui al volcán Cotopaxi. Desde la primera vez que aterricé en Quito quedé cautivada. Me empeñé en subirlo.
Mi experiencia con las alturas no es mucha, y menos subiendo cenizas volcánicas que te resbalan, con brisa muy fuerte y lluvia pegándote en al cara a una temperatura ridículamente helada. Eso sumando que me había torcido el tobillo en Montañita y que me dolía hasta el alma después del intento de surf.
En carro llegamos hasta los 4000 mt. Ahí ya se siente frío, y la inclemencia de lo que viene. Empezamos a subir y cada vez cuesta más por la falta de oxígeno. Subimos hasta los 4800 mt más o menos en donde hay un refugio.Pensé que no llegaba, pero finalmente de pasito en pasito, con chocolate y Gatorade en mano, lo logré. Estando ahí me tomé una bebida caliente y el guía me pregunto si subía al glacial. Estuve tentada de decir que no, pero luego pensé que estando ahí era una ridiculez no seguir. Así que me animé y seguí subiendo. Menos mal que lo hice. EL segundo tramo es mucho más fácil. El terreno ayuda bastante y la altura pega menos. Así subí unos 200 mt más hasta el glacial. Es muy hermoso, muy frío, pero no es la cima. A la cima si que no llegué.
Creo que hay que tener equipo especial, pero en realidad no investigué. Mi curiosidad por las alturas ya estaba satisfecha en ese punto.




La bajada es ardua con la ceniza porque te resbalas, pero al menos deja de ser un problema el oxígeno. Cuando llegamos al carro, había la opción de bajar hasta la laguna en carro o en bicicleta. Yo que jamás había hecho bicicleta montañera inventé que iría en bicicleta. Estado ahí ya uno lo que quiere es vivir la experiencia completa. La bajada en bicicleta asusta, es una pendiente pronunciada, con piedritas, cenizas, desniveles. La adrenalina es incontrolable. Yo debo haber dejado a la bicicleta sin frenos.
Una vez abajo estaba convencida que la experiencia había valido la pena, pero que el alpinismo no es una actividad que me despierte amor.


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