jueves, 1 de marzo de 2012

Saboteadores

Me pregunto si alguna vez se pasa el cansancio. Todos los días, cuando suena mi despertador, yo me debato entre pararme y entrenar o dormir un rato más. Un rato más evidentemente significa no entrenar.
Es una lucha interna. Un diablito que te empuja a la cama y le pide a la cobija que te abrace con fuerza. Un angelito que te recuerda lo bueno que es entrenar y lo feliz que eres una vez que terminas.
Me pasa a mí y le pasa a otros. Muchos me lo han dicho.
Mi pregunta es si algún día se acaba. Si el diablito se muere en algún punto y entonces es más fácil la labor de salir de la cama y montarse en los zapatos.
Ese saboteador que no me deja pararme muchas mañanas, seguramente es primo del que a veces corre conmigo y me hace parar. Me tortura diciendo que no vale la pena, que mejor me detenga ya.
Me consuelo pensando que son más las veces que puedo acallar el sabotaje en mi cabeza, sin embargo, es una lucha diaria. Todos los días hay que vencer los malos hábitos del pasado, la flojera, la impaciencia, el conformismo.
Por lo pronto, mientras las voces no callen, espero ganarles al menos el 60% de las veces.

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