Me sentí muy bien. Algunas novedades en el cuerpo, pero ninguna paralizante. La disminución del oxígeno por la altura se siente. También mi circulación estuvo rara. Estaba como hinchada y muy roja; incluso las piernas se tiñeron de rojo.
Mi compañía: la súper Karina. Es mi inspiración en todo esto de ser saludable, es mi mentora deportiva, guía de entrenamientos, centro de catarsis y de consejos. Si ella no estuviese en mi vida, probablemente yo no correría.
Una cosa que aprendí hoy es que necesito presión. Mi condición tiende a ser mejor de lo que yo la percibo. Lo que pasa es que diariamente, cuando corro sola, no me exijo. Jamás lo he dado todo, ni siquiera el 75%. Hay evidentemente razones para eso y una tiene que ver con mi lugar cotidiano de entrenamiento, el cual es aburridísimo. Hay que aprovechar todas las oportunidades en las que el ambiente pueda variar, pues es estimulante.
Ahora que experimenté la montaña estoy más emocionada con la carrera en par de semanas.
Mi plan para el domingo que viene es hacer la ruta de la carrera de Cargill, para poder entrenar 10k nuevamente. No conseguí cupo, así que me tocará hacerlo por fuera.
1 comentario:
El honor fue mío y eres una dura que no se lo cree todavía ♥
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