Regresar al blog, porque del running nunca me fui. He tenido
altos y bajos, pero sigo ahí. Con la no disciplina que me caracteriza, pero
sigo intentando.
Esto es parte de mi vida. Mi intención es estar tan sana
como sea posible. Estuve lejos de la escritura,
básicamente por no querer exposición por mínima que esta fuese en las redes
sociales, y aunque la causa no ha desaparecido, el deseo de escribir es más grande
que lo que me alejaba del blog.
Releía lo que he escrito y me sentí contenta. Me tropecé con
mi post de euforia la primera vez que hice un chaturanga en yoga y pienso en
cuántos otros avances no reportados han acontecido, y es inevitable sonreír.
Quiero archivar mis logros y mis fracasos. También aquellos
pensamientos que vienen a mi mente a raíz de esto de moverse. Esta actividad nos
enfrenta a lo más íntimo. Es, aunque no se busque, un trabajo de introspección.
No hay forma de estar contigo mismo por dos horas, sin más ocupación que
respirar y mover las piernas sin que esto lleve a algo más allá de sudar.
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