A veces yo siento que mi trabajo me queda grande. Hay días
que me detengo ante las responsabilidades y me cuestiono si de verdad yo estoy
lista para lo que tengo que hacer. Cuando esto ocurre, busco quien me auxilie,
leo, investigo, pregunto.
Esto lo digo después de tener tal vez 9 o 10 años haciendo
más o menos lo mismo, después de haber pasado por la universidad par de veces,
haber hecho unos cuantos cursos y trabajado con gente brillante de quienes he
podido aprender un montón.
Aun a sabiendas de que estoy formada para lo que hago,
muchos días me entra ese pánico del que hablaba arriba. Es como sentir que "el camisón
es mucho pa’ Petra”.
No me pasa solo con el trabajo. También ocurre en el
deporte. Hay ocasiones que he entrenado y aun así en la salida de una carrera
me pregunto si no fue una locura pensar que podría hacerlo.
Y si pienso en el pasado, siempre ha sido así. Es lo que me pasa
frente a los retos.
Ahora bien, esto lo digo que yo, que lo que tengo que hacer
es un piche trabajito, que soy una simple empleada de una compañía equis. Que si
bien tengo ciertas responsabilidades, éstas pasan a ser nimiedades comparadas
con las que se le vienen encima al presidente de la república.
Me pregunto si al fulano Maduro no le pasará. ¿Jamás se verá
encaramado en la tarima, micrófono en mano, como una hormiguita? ¿Jamás querrá
salir corriendo y llorar en el baño para esconderse de la presión? ¿Se habrá
cuestionado alguna vez estar listo para lo que se el viene encima? ¿Entenderá
si quiera por un segundo lo que significa ser Presidente y más aun de un país
que está descalabrado en todas las áreas?
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