miércoles, 30 de noviembre de 2011

Imperativo: ganas; el resto: opcional

Cuando empecé a correr estaba convencida que lo único necesario era tener ganas y unos zapatos. Así me mantuve por un rato. Con el paso del tiempo uno va sintiendo la necesidad de tener cosas varias. Ropa de mejor calidad, mejores zapatos, cinturón de hidratación, ipod para oír música, algún dispositivo para medir la distancia, monitor cardíaco. Le quité en estos meses sencillez, a algo que era tan sencillo.
Por suerte los gadgets tecnológicos no se me han hecho indispensables, puedo correr sin ellos, pero hay otras cosas que sí se van haciendo costumbre, como las franelas de determinada tela, los shorts de determinado largo o las medias con equis corte.
No me siento mal de querer estar cada vez más cómoda. Al final, de eso se trata: de maximizar el disfrute y disminuir lo incómodo. Sin embargo, siempre estoy atenta a la delgada línea que separa la búsqueda de la comodidad de la creación de necesidades falsas. Se puede correr sin música, el tiempo se pasa igual, oyes los sonidos, te oyes a ti, te puedes proteger mejor de los conductores locos, abres la oportunidad de socializar más. Se puede correr sin monitor cardíaco, el corazón late dentro de uno mismo, sólo hay que escucharlo y estar atento a los cambios corporales para saber si estamos en una zona adecuada. Lo mismo pasa con el reloj y demás accesorios. Hay incluso quien corre descalzo.
Sin lo que definitivamente no se puede correr es sin ganas. Imperativo tener deseo de hacerlo, no hay outfit ni gadget que motive, que impulse cuando se está cansado, que te tumbe de la cama cuando hay que madrugar, que te haga seguir cuando quieres parar.

1 comentario:

karina montes dijo...

Guao! Tienes toda la razón. Zapatos y ganas.

Cuando seas grande deberías dedicarte a escribir, me encantaría poder inmortalizar tu sabiduría como escritora, como persona, como atleta.