lunes, 26 de agosto de 2013

Entrenar siempre rinde sus frutos

Cuando la gente que corre se dispone a correr un largo, es decir, una distancia importante, se prepara. Para mi, de 15 km para arriba clasifica como largo.
Este fin de semana fue el cierre de mis primeras 5 semanas de entrenamiento para la carrera de octubre. Y la verdad quisiera que sonaran bombos y platillos. Me siento muy pero muy bien. Estoy realmente complacida con mis logros. Y esto a pesar de mi pésima preparación para cada largo. Digamos que a diferencia de la mayoría no me preparo muy bien.
Sin agua durante el recorrido, sin comida decente el día anterior, con unos vinos encima del día antes, un poco trasnochada, corrí 18 km el domingo. Esto me hace decir que estoy más que lista para los 21 km del Plaza`s, en los que al menos habrá hidratación.
Como siempre, hay lecciones. Aprendí que un Gatorade antes de correr es magia. Confirmé que gallletas María con café con leche son mi mejor comida pre entrenamiento. El Yoga es el mejor estiramiento. Y lo más importante: entrenar siempre rinde sus frutos.
Quedan 20 días para la carrera. En estos 20 días no pienso hacer más ningún largo. Mi reto es comer mejor. Soy un disco rallado al respecto, pero es mi gran rollo de todas las semanas. Desbalance loco entre comer bien y comer desastroso. Necesito encontrar mi punto medio. No me rindo. Hoy lo intento de nuevo. Tengo la esperanza de en 20 días poder escribir: lo logré, comí mejor.
Y para la despedida, la foto del orgullo:


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